Plaza Baquedano: Quisiera hacer una propuesta sobre este icónico y emblemático lugar de la cuidad de Santiago. Creo que tanto la plaza como el sector que la rodea debe ser objeto de una profunda renovación urbana.

 

Arquitecto Carlos Orrego Acuña.

Parto con un poco de historia: Desde mediados del siglo XIX cuando fue creada bajo el nombre de Plaza la Serena, luego Plaza Colón, Plaza Italia con el famoso slogan que dividía la ciudad en dos sectores aduciendo a la condición económica de las personas que los habitaban "de Plaza Italia pa rriba, de Plaza Italia pa bajo" y desde 1928 Plaza Baquedano, en honor al General Manuel Baquedano, héroe de la Guerra del Pacífico, ha sido un lugar de reunión y encuentro de los ciudadanos. Con el estallido social su relevancia se acrecentó, confirmando la importancia de este espacio urbano para la ciudad y sus habitantes.

 

Lamentablemente, las propiedades habitacionales, el comercio y los servicios aledaños a la plaza han sufrido y están sufriendo una pérdida de valor significativa con las acciones de destrucción y vandalismo que nadie puede racionalmente justificar y como país no podemos quedarnos de brazos cruzados al respecto. El mercado inmobiliario está entregando una señal muy dolorosa para los propietarios del sector. Los arriendos han bajado en más de un 60%, así como el valor de las propiedades. Aristóteles dijo: "El valor de los objetos, lo determina el interés que por ellos exista". En la actualidad ese interés desapareció y es muy probable que esta situación se mantenga por mucho tiempo. Creo que se ha generado un daño muy difícil de reparar al sector.

 

Por lo anterior, quiero proponer modificar urbanísticamente este sector, construyendo en él un memorial a la historia de Chile, de sus ciudadanos, de sus sueños y reivindicaciones, un memorial que nos una y no nos divida, un lugar de encuentro, paz y reflexión sobre un Chile que todos anhelamos, más justo y equitativo. Creo que esta propuesta revitalizaría el sector, con un nuevo significado integrador.

 

Finalmente, el Estado debería hacerse cargo de compensar las minusvalías que están sufriendo los propietarios afectados toda vez que están pagando el precio que deberíamos pagar todos por haber esperado tanto tiempo para hacer cambios profundos en nuestra sociedad. No es posible que hagamos pagar a algunos lo que debemos pagar todos. Una posibilidad concreta sería aplicar a las propiedades del sector una exención de contribuciones del 100% con vigencia año 2020 y por un plazo de 5 años, mientras se revitaliza el sector.